GORDIBUENAS LAS CHICAS DE HOY Y SIEMPRE

GORDIBUENAS LAS CHICAS DE HOY Y SIEMPRE

lunes, 22 de junio de 2015

Alto a los contenidos que discriminan o buscan determinar la perfección

Como todos los días, revisé mi correo y redactando la información para los diferentes medios.

Hacía un par de semanas que me llegó un comunicado de una marca de lencería, no le había dado salida, ni revisado el correo, por saturación de trabajo.

Hoy, como todos los lunes, mi idea era eliminar los más de 200 correos para no acumular más y más trabajo, y que en dos meses hubiera un acumulado de más de mil correos, a los que por salud mental enviaría directo al basurero.

Uff dejé solo 30, que trabajando a este ritmo esta misma semana seguiría al día y podría cerrar el mes sin contratiempos.

Hoy decidí evaluar si el contenido de ese boletín era valioso para el medio o no.

Al abrirlo, casi lo consideré una pérdida de tiempo y muy mal por la marca, por confiar sus contenidos a un ejecutivo de cuenta poco capacitado para el trabajo.

Al final tuvo relevancia, porque estoy hablando de ese mail ahora.

Luego de unas cinco lineas mal redactadas, con palabras mal escritas, signitos y caritas, había una línea que llamó mi atención inmediatamente.

“Usar leggins o ropa ajustada nos hace lucir con rollitos (cosa nada sexy)”, así tal cuál venía con todo y el paréntesis, diciendo que si se elimina esa frase no pasa nada, pero la autora del boletín decidió resaltarlo.

Y me pregunté ¿qué es lo sexy?, los medios nos dicen que el cuerpo de reloj de arena, pero si quitamos el photoshop a las imágenes publicadas, y tomamos a la mujer promedio, aunque ella haga ejercicio, cuide su alimentación y lleve un estilo de vida sano, esta mujer tiene pancita, y no está exenta de rollitos con algunas prendas.

¿Por eso diríamos que no es sexy? ¡OMG!, yo creo que nada tiene que ver eso, porque como les comenté en el primer post, ser sexy es una actitud no un físico de 90 - 60 - 90, ni un mega escote, o una micro falda, estas son herramientas que muchas usan para acentuar su actitud sexy o sensual.

De nuevo pienso, si las mismas personas que se encargan de enviar contenidos a los medios, descalifican a una mujer por su ropa o por si tiene o no rollitos, a dónde v a parar el grueso de las mujeres que nos son quienes generan los contenidos, sino quienes los consumen y los replican.

Por ello, es que es tan grave el problema de autoestima y van en aumento las mujeres hospitalizadas por anorexia y bulimia, por querer ser algo humanamente imposible, casi.

Y digo casi, porque hay personas que por naturaleza son muy delgadas, o se dedican a ser fiscoculturistas, y su porcentaje de grasa está muy por debajo de lo sano, lo normal, y obviamente mucho muy por debajo del grueso nacional.

No podemos olvidar que todos tenemos una genética, un estilo de vida, y una complexión, y sólo el segundo es posible cambiarlo.

No se puede luchar contra la herencia, pero si con las decisiones que tomamos, tampoco se trata de privarnos de todo.

Pero basta ya de alimentar a los medios con fotos y contenidos irreales y llenos de discriminación o que descalifican a la mayoría de su población, y basta de reproducir y replicar esta desinformación.

Recordemos hay que alimentarnos bien, hacer ejercicio y modificar nuestro estilo de vida a uno más sano, pero respetar siempre nuestra constitución corporal.

“Porque si tu y yo comemos lo mismo tu estas flaca y yo gorda”
“Es por la constitución”
“What??, en qué artículo de la constitución dice que yo tengo que ser la gorda”.

Con este chiste me despido por hoy, justo ahí está la respuesta del porqué la misma dieta no sirve para todos, y a veces no es la comida sino todo el estilo de vida.

Seamos personas sanas, pero no nos limitemos, ni abusemos de nuestro cuerpo, hay que respetarnos, amarnos y cuidarnos.

Recuerda, ser sexy es una actitud, no unas medidas.


martes, 9 de junio de 2015

No todo es miel sobre hojuelas

Es momento del segundo post, pensaba si dar otro aspecto positivo sobre las curvas femeninas, o aprovechar para hacer una denuncia de lo que sigue pasando.

Si bien hay personas que prefieren a l@s flaquit@s, como bien les comentaba los posts referentes a tener un poco de carnita ganan, pero esto también tiene su lado negativo y violentado.

El constante acoso hacia las mujeres en el transporte público, logró que hace algunos años se tuviera que contar con trenes o segmentos del transporte exclusivos para mujeres, mientras los policías se han enfocado más en resguardar que no haya colados en zonas no autorizadas para varones.

Es triste que se tengan que destinar recursos humanos y económicos a velar por este cumplimiento, mientras que no tendría razón de ser, puesto que el “deber ser”, es el respeto a todos los demás pasajeros.
Pero estamos lejos de eso, lo digo y compruebo con tristeza.

Han sido tres veces en mi vida, que he experimentado alguna forma de “acoso”, por extraños en sitios públicos, afortunadamente nunca ha llegado a mayores, ni he tenido que hacer uso de la policía para que me rescate, pero evidentemente ha sido muy incómodo, molesto y estresante.

La primera vez, fue cuando tenía unos 22 años. Fui al cine con quien era mi novio en ese momento, llegamos un poco tarde a la peli, y me dejó en la sala en lo que fue por palomitas, aún los asientos no estaban numerados, ni había distinción de salas.

Me hallaba prácticamente sola en la fila del cine, ¿por qué no? otro chavo que iba sólo con un amigo decidió ir a saludarme y presentarse, muy decidido y confianzudo.

“Hola, ¿porqué vienes sola, una niña tan bonita no debería venir sola a estos lugares, quieres que te haga compañía?”. Le respondí no, y no vengo sola ahorita viene mi novio.

El muy descarado me dijo, pues no veo a nadie por aquí, afortunadamente llegó justo a tiempo y cuando le hable, este individuo regresó con su amigo.

La segunda vez no tiene más de tres años que ocurrió, me tocó ir a cubrir una expo en el WTC, salí a la hora pico, aún pude subir al metrobus, o sea al andén, pero no al transporte, en donde no cabía ni un alfiler a esa hora.

Y la estación se llenaba cada vez más, así que decidí tomar asiento en la banca, y esperar las horas que fueran necesarias para irme.

Terminé parada sobre la banca, la gente comenzaba a comprimirse cada vez más y solo así alcanzaba a respirar.

Antes de tener que trepar como un changuito a esa banca, llego otro pasajero y se sentó al lado, yo avisé que llegaría a otro lugar porque estaba imposible y no iba alcanzar a llegar al punto acordado.
El individuo me saludó, y me preguntó la hora, y le respondí.

Luego siguió platicando sobre el caos del transporte y volví a responder para no ser grosera, y a ver si la gente se controlaba un poco, sin embargo fue cuando tuve que subir a la banca o sería aplastada.

El caso es que de algún modo la charla trivial, sobre lo ineficiente del metrobus, le permitió al individuo “romper el hielo”, e invitarme a salir. Mi respuesta fue in tajante no.

A lo que insistió sobre el por qué, el “no me interesas, y no me gustas” no fue suficiente, así que añadí un “además tengo novio”, y aún así me dijo “no estás casada esa relación aún puede terminar”.

Le dije o te retiras como puedas o voy a gritarle al policía, y aún así insistió que le diera una oportunidad porque yo le parecía muy guapa, afortunadamente en eso se movió un poco la gente y escape entre el tumulto y como pude salí de la estación.

Finalmente le tránsito vehicular era menos denso y llegaron por mí antes de los que habría podido irme.
Y la última vez, fue hace no más de 15 días, en una estación de metro. De esas que se llenan a más no poder, y que si estás cerca de la puerta, aunque no quieras subir, te suben.

No pasó nada en el camino, hasta que un individuo saludó a otro, que subió en una estación más adelante, y en una estación más, el conocido de esta persona bajo y le dijo, ¿no vas a bajar?, le dijo “no, tengo que ir a otro lado primero”.

No tomé importancia, pero esta persona me estaba bloqueando el paso para la salida, cuando bajara tendría que decirle que se moviera.

Una estación más adelante no se bajo, y tuve que “avisarle” que iba a bajar.

Baje y se quedo adentro, pero cuando salí de la estación y caminé hacia mi destino, esta persona estaba a mi lado y me dijo hola, sólo seguí caminando como pude en el chueco adoquín, con zapatos inapropiados para ese terreno.

Lo único que le agradezco es que no me dejara caer en ese feo piso, en el que estuve a punto de tropezarme porque me espantó.

Me dijo es difícil caminar así verdad, solo le dije, algo. Y empezó a querer platicar, le dije “¿qué quieres?”, me dijo tu celular y tu cartera.

La verdad pensé que sí me iba asaltar, pero le dije vulgarmente “ay no mames”, y me seguí.

Se empezó a reír, y me dijo, no, no soy un delincuente pero porque eres tan grosera y rompecorazones.
Y seguí caminando mientras insistió en que si me podía hablar y que le diera un minuto.

Ya estaba cerca de mi destino le dije, ok tienes de aquí a que llego a donde voy, tengo prisa.

Él asumió que era normal que los desconocidos me hablaran en la calle, para invitarme a salir o a platicar, le dije que eso no era normal y que no pasaba, que no tenía tiempo y no estaba interesada.

El muy descarado me acompañó hasta la puerta de mi destino, y gracias a Dios, se quedó ahí y no entró, obviamente avisé al personal del lugar sobre lo ocurrido, pero él ya no estaba.

El punto es, que nada da derecho a abordar alguien en contra de su voluntad, ser bonita o atractiva para alguien, no le da derecho a invitarte a salir.

Sé que se puede pensar, “me encanta, es ahora o nunca”, y ok puedes saludar, pero si es evidente que no es recíproco el sentimiento, lo mejor es respetar y retirarse.

Desafortunadamente el acoso lo vivimos todos, no hay que ser una top model, ni tener las medias ideales según los medios, o el vox populi, ni siquiera estar cerca de ello para atraer a alguien, ni mucho menos para que lleguen a violentar nuestra tranquilidad.

No soy una persona paranoica, y he seguido mi vida de forma normal, afortunadamente la mayoría de las personas aún tienen algo de sentido común, pero basta de acoso, no es bonito.

Prefiero un hombre decidido a uno que le pregunte primero a su mamá si está bien lo que pretende hacer, pero también no hay que pasarse de tarugo, o de vivo.

No tendría razón de ser, pero basta de vernos obligadas a alzar la voz para parar a los acosadores, en alguna forma.

Mujeres, sintámonos bellas como somos. Hombres admiren la belleza, pero respeten, sean hombres de verdad, la hombría no se obtiene por el género masculino, sino por los valores.