GORDIBUENAS LAS CHICAS DE HOY Y SIEMPRE

GORDIBUENAS LAS CHICAS DE HOY Y SIEMPRE

martes, 8 de septiembre de 2015

Seguridad, la clave sexy

Dicen que la mujer es como la luna, hermosa, misteriosa, seductora, interesante, enigmática y mucho más.

Aparentemente nada más que pedir, pues estas son cualidades envidiables.

Sin embargo, encuestas realizadas por la Sociedad Psicoanalítica Mexicana han revelado que para algunas mujeres esto no es suficiente, y desde mi punto de vista, ellas afirman inconformidad con ellas mismas porque han perdido de vista muchas, o tal vez todas estas características, y se centran sólo en un imaginario idealizado.

De acuerdo con la expertas en psique humana, son más del 30% de mujeres que afirma que les gustaría estar más delgadas de lo que están, aun que sean mujeres sin sobrepeso, o que desearían ser más bonitas o atractivas.

Este mismo resultado es el que han encontrado algunas marcas con campañas dedicadas al empoderamiento de la mujer.

Y es lamentable, porque buscan su felicidad, éxito, o bienestar en ideas externas.
Y también pierden de vista que buscan llenar una expectativa fuera de si mismas al buscar una imagen ideal, sin embargo, la imagen que proyectamos, jamás es nuestra, sino de los demás, son los otros los que nos ven o perciben con características que ellos tienen en sus mentes, y nosotros no tenemos acceso a ello.

Pero podemos influir en esa imagen que se forman de nosotros con actitud.
Varias veces he visto posts en el FB, de cientos de varones en donde dicen que las medidas y la talla les vale un reverendo comino, simplemente la proporción que guardan las curvas de una mujer naturalmente es en lo que ellos se fijan en cuanto a lo físico.

Pero lo que verdaderamente les cautiva, es la personalidad.

Y más allá de la personalidad, me atrevo  a decir que es la seguridad con la que vamos por la vida.

Si bien hay herramientas como el maquillaje, el corte de pelo, el diseño de la ropa, y hasta el calzado, que visualmente nos ayudan a alcanzar ese ideal físico, sólo son herramientas.

Daré un ejemplo muy personal:

He preguntado en los últimos 10 años de mi vida a amigos y parejas que he tenido que me describan.

Claro, ellos me han apreciado, y algunos han sido muy aduladores con sus palabras, otros como mi hermano, mucho más centrados, y criticones, pero eso es justo lo que preguntaba.

Estos hombres han mencionado algunas cualidades casi unánimemente: inteligente, divertida, atractiva y sensual.

Las tres primeras jamas dudé que fueran ciertas, la última cualidad pude suponerla de quien era mi pareja, algo debía gustarle de mi un poco más de lo normal para preferirme como novia y no únicamente como amiga.

Yo sé que ese deseado cuerpo idealista sin un gramo de grasa, y un vientre plano y fuerte, no son características que poseo, entonces ¿qué era lo que me hacia lucir sensual?

Ahí está la clave, no es el físico, ni la ropa, que a decir de mi honesto hermano, no se usar la ropa a mi favor, y mi estilo es más allá de lo creativo, por no decir algo feo.

Es esa actitud de seguridad,decisión y tenacidad lo que me ha hecho atractiva, incluso mucho más que otras mujeres físicamente más agraciadas que yo.

Y el sentirte bien contigo, sentirte segura de ti, es lo que da ese plus y logras proyectar una belleza más cautivadora tanto interna como físicamente.
Si algo no nos gusta de nosotros hay que cambiarlo o mejorarlo.

Por ejemplo si siento que mi cabello me resta porque no se acomoda o está maltratado, sencillo, una sesión en el salón de belleza y un tratamiento capilar, me darán lo que busco y aumentará mi seguridad.

Si creo que tengo muchos kilos de más, aumentar el consumo verduras y frutas y reducir grasas y carbohidratos, me ayudará.

Si mi ropa la veo fea, o como que no va conmigo, voy y compro algo con lo que me sienta linda, que no tiene que ser carísimo, ni mucho menos, pero si algo que sea mi estilo, la actitud la pondré yo.

O simplemente pintarme las uñas.

Cada una sabemos que es lo que no nos encanta, y un poco de atención en esa parte marca la diferencia para un cambio total de actitud.
Olvídate de un físico ideal, o uno que nada que ver con tu estructura ósea y complexión, enfócate en lo que tienes, y resáltalo.

Eso bastará para dar el toque sensual que crees que te hace falta, pero que no te hace falta, solo que lo tienes muy escondido.

domingo, 5 de julio de 2015

De strippers y más

Es hora de un nuevo post, de hecho casi se acaba la semana y nada nuevo. Qué pena!!

Pero ya estamos de vuelta, en esta ocasión para tocar el tema de la seguridad y los strippers. 
Como es costumbre, los posts surgen de vivencias, experiencias, pláticas, y claro, de lo que vemos todos en las redes sociales.

No cabe duda que la semana pasada fue pesadísima para todos, y mientras revisaba el muro general de Facebook, me topé con un post de una seguidora del blog, en donde etiquetaba a una chica con un humor que siempre me hace reír, en especial los viernes y los miércoles con sus #hashtags.

En esta ocasión vi una imagen que citaba “ A veces quisiera mandar todo a la chingada y convertirme en stripper, luego recuerdo que soy gorda y no sé bailar”.

Lo ví y me reí, pero al leer el comentario para Mony Murray, “Nena nos recordó tanto a nosotras”, me brinco algo.

Mony para nada es así, si quisiera ser stripper lo sería, y sin nada que la detuviera, entonces pensé, seguro hay algo de sarcasmo en el post.

Al abrirlo estaba el comentario de la posteadora relatando que el problema era no saber bailar porque están buenotas.

Fue un “ufff... ¡Lo sabía!”

Retomando el tema de la autoestima y la seguridad, no se trata de medidas ni de una referencia en la báscula, sino de sentirnos hermosas, porque eso es lo que proyectamos.

Claro que hay hombres y mujeres que prefieren a su pareja muy delgada, pero me tomé el atrevimiento de preguntarle a 15 hombres y a 6 mujeres, que les gustan las mujeres, transeúntes de Reforma, cómo preferían a su pareja, y ¿qué creen?...

La respuesta en los hombres fue unánime, “RELLENITA”, y en las mujeres sólo una prefirió que fuera muy delgada pero voluptuosa, finalmente, ¿con algo de carnita no?

Más adelante en el muro, encontré otro post más recordando a las modelos de antes de los 80, con comentarios de hombres añorando aquellas fotos.

Como siempre les digo, no se trata de decir “hey panes ¡vengan a mí!”, ni de alimentarnos únicamente con vitamina T.

Definitivo, la vitamina T no puede estar presente más de una o dos veces por semana, y no más de una vez por mes cuando estamos en un régimen de pérdida de peso, pero tampoco es preciso dejar de “pecar” de vez en cuando, sólo balancear muy bien todo, e incrementar los vegetales cuando nos portamos un poco mal.

Debemos amarnos y respetar nuestro cuerpo, nuestra genética y nuestra forma, y hacer un poco de ejercicio.

Y si te dan ganas de ser stripper, aunque sea sólo con tu pareja, que tu cuerpo con carnita, no sea la barrera.

Les presento “my belly”, es parte de mi, lo acepto, lo amo, y claro que en cuanto el tiempo y la organización se acomoden, regresare al belly dance, sin pena, como siempre ha sido.
“I´m too sexy for the song”.

lunes, 22 de junio de 2015

Alto a los contenidos que discriminan o buscan determinar la perfección

Como todos los días, revisé mi correo y redactando la información para los diferentes medios.

Hacía un par de semanas que me llegó un comunicado de una marca de lencería, no le había dado salida, ni revisado el correo, por saturación de trabajo.

Hoy, como todos los lunes, mi idea era eliminar los más de 200 correos para no acumular más y más trabajo, y que en dos meses hubiera un acumulado de más de mil correos, a los que por salud mental enviaría directo al basurero.

Uff dejé solo 30, que trabajando a este ritmo esta misma semana seguiría al día y podría cerrar el mes sin contratiempos.

Hoy decidí evaluar si el contenido de ese boletín era valioso para el medio o no.

Al abrirlo, casi lo consideré una pérdida de tiempo y muy mal por la marca, por confiar sus contenidos a un ejecutivo de cuenta poco capacitado para el trabajo.

Al final tuvo relevancia, porque estoy hablando de ese mail ahora.

Luego de unas cinco lineas mal redactadas, con palabras mal escritas, signitos y caritas, había una línea que llamó mi atención inmediatamente.

“Usar leggins o ropa ajustada nos hace lucir con rollitos (cosa nada sexy)”, así tal cuál venía con todo y el paréntesis, diciendo que si se elimina esa frase no pasa nada, pero la autora del boletín decidió resaltarlo.

Y me pregunté ¿qué es lo sexy?, los medios nos dicen que el cuerpo de reloj de arena, pero si quitamos el photoshop a las imágenes publicadas, y tomamos a la mujer promedio, aunque ella haga ejercicio, cuide su alimentación y lleve un estilo de vida sano, esta mujer tiene pancita, y no está exenta de rollitos con algunas prendas.

¿Por eso diríamos que no es sexy? ¡OMG!, yo creo que nada tiene que ver eso, porque como les comenté en el primer post, ser sexy es una actitud no un físico de 90 - 60 - 90, ni un mega escote, o una micro falda, estas son herramientas que muchas usan para acentuar su actitud sexy o sensual.

De nuevo pienso, si las mismas personas que se encargan de enviar contenidos a los medios, descalifican a una mujer por su ropa o por si tiene o no rollitos, a dónde v a parar el grueso de las mujeres que nos son quienes generan los contenidos, sino quienes los consumen y los replican.

Por ello, es que es tan grave el problema de autoestima y van en aumento las mujeres hospitalizadas por anorexia y bulimia, por querer ser algo humanamente imposible, casi.

Y digo casi, porque hay personas que por naturaleza son muy delgadas, o se dedican a ser fiscoculturistas, y su porcentaje de grasa está muy por debajo de lo sano, lo normal, y obviamente mucho muy por debajo del grueso nacional.

No podemos olvidar que todos tenemos una genética, un estilo de vida, y una complexión, y sólo el segundo es posible cambiarlo.

No se puede luchar contra la herencia, pero si con las decisiones que tomamos, tampoco se trata de privarnos de todo.

Pero basta ya de alimentar a los medios con fotos y contenidos irreales y llenos de discriminación o que descalifican a la mayoría de su población, y basta de reproducir y replicar esta desinformación.

Recordemos hay que alimentarnos bien, hacer ejercicio y modificar nuestro estilo de vida a uno más sano, pero respetar siempre nuestra constitución corporal.

“Porque si tu y yo comemos lo mismo tu estas flaca y yo gorda”
“Es por la constitución”
“What??, en qué artículo de la constitución dice que yo tengo que ser la gorda”.

Con este chiste me despido por hoy, justo ahí está la respuesta del porqué la misma dieta no sirve para todos, y a veces no es la comida sino todo el estilo de vida.

Seamos personas sanas, pero no nos limitemos, ni abusemos de nuestro cuerpo, hay que respetarnos, amarnos y cuidarnos.

Recuerda, ser sexy es una actitud, no unas medidas.


martes, 9 de junio de 2015

No todo es miel sobre hojuelas

Es momento del segundo post, pensaba si dar otro aspecto positivo sobre las curvas femeninas, o aprovechar para hacer una denuncia de lo que sigue pasando.

Si bien hay personas que prefieren a l@s flaquit@s, como bien les comentaba los posts referentes a tener un poco de carnita ganan, pero esto también tiene su lado negativo y violentado.

El constante acoso hacia las mujeres en el transporte público, logró que hace algunos años se tuviera que contar con trenes o segmentos del transporte exclusivos para mujeres, mientras los policías se han enfocado más en resguardar que no haya colados en zonas no autorizadas para varones.

Es triste que se tengan que destinar recursos humanos y económicos a velar por este cumplimiento, mientras que no tendría razón de ser, puesto que el “deber ser”, es el respeto a todos los demás pasajeros.
Pero estamos lejos de eso, lo digo y compruebo con tristeza.

Han sido tres veces en mi vida, que he experimentado alguna forma de “acoso”, por extraños en sitios públicos, afortunadamente nunca ha llegado a mayores, ni he tenido que hacer uso de la policía para que me rescate, pero evidentemente ha sido muy incómodo, molesto y estresante.

La primera vez, fue cuando tenía unos 22 años. Fui al cine con quien era mi novio en ese momento, llegamos un poco tarde a la peli, y me dejó en la sala en lo que fue por palomitas, aún los asientos no estaban numerados, ni había distinción de salas.

Me hallaba prácticamente sola en la fila del cine, ¿por qué no? otro chavo que iba sólo con un amigo decidió ir a saludarme y presentarse, muy decidido y confianzudo.

“Hola, ¿porqué vienes sola, una niña tan bonita no debería venir sola a estos lugares, quieres que te haga compañía?”. Le respondí no, y no vengo sola ahorita viene mi novio.

El muy descarado me dijo, pues no veo a nadie por aquí, afortunadamente llegó justo a tiempo y cuando le hable, este individuo regresó con su amigo.

La segunda vez no tiene más de tres años que ocurrió, me tocó ir a cubrir una expo en el WTC, salí a la hora pico, aún pude subir al metrobus, o sea al andén, pero no al transporte, en donde no cabía ni un alfiler a esa hora.

Y la estación se llenaba cada vez más, así que decidí tomar asiento en la banca, y esperar las horas que fueran necesarias para irme.

Terminé parada sobre la banca, la gente comenzaba a comprimirse cada vez más y solo así alcanzaba a respirar.

Antes de tener que trepar como un changuito a esa banca, llego otro pasajero y se sentó al lado, yo avisé que llegaría a otro lugar porque estaba imposible y no iba alcanzar a llegar al punto acordado.
El individuo me saludó, y me preguntó la hora, y le respondí.

Luego siguió platicando sobre el caos del transporte y volví a responder para no ser grosera, y a ver si la gente se controlaba un poco, sin embargo fue cuando tuve que subir a la banca o sería aplastada.

El caso es que de algún modo la charla trivial, sobre lo ineficiente del metrobus, le permitió al individuo “romper el hielo”, e invitarme a salir. Mi respuesta fue in tajante no.

A lo que insistió sobre el por qué, el “no me interesas, y no me gustas” no fue suficiente, así que añadí un “además tengo novio”, y aún así me dijo “no estás casada esa relación aún puede terminar”.

Le dije o te retiras como puedas o voy a gritarle al policía, y aún así insistió que le diera una oportunidad porque yo le parecía muy guapa, afortunadamente en eso se movió un poco la gente y escape entre el tumulto y como pude salí de la estación.

Finalmente le tránsito vehicular era menos denso y llegaron por mí antes de los que habría podido irme.
Y la última vez, fue hace no más de 15 días, en una estación de metro. De esas que se llenan a más no poder, y que si estás cerca de la puerta, aunque no quieras subir, te suben.

No pasó nada en el camino, hasta que un individuo saludó a otro, que subió en una estación más adelante, y en una estación más, el conocido de esta persona bajo y le dijo, ¿no vas a bajar?, le dijo “no, tengo que ir a otro lado primero”.

No tomé importancia, pero esta persona me estaba bloqueando el paso para la salida, cuando bajara tendría que decirle que se moviera.

Una estación más adelante no se bajo, y tuve que “avisarle” que iba a bajar.

Baje y se quedo adentro, pero cuando salí de la estación y caminé hacia mi destino, esta persona estaba a mi lado y me dijo hola, sólo seguí caminando como pude en el chueco adoquín, con zapatos inapropiados para ese terreno.

Lo único que le agradezco es que no me dejara caer en ese feo piso, en el que estuve a punto de tropezarme porque me espantó.

Me dijo es difícil caminar así verdad, solo le dije, algo. Y empezó a querer platicar, le dije “¿qué quieres?”, me dijo tu celular y tu cartera.

La verdad pensé que sí me iba asaltar, pero le dije vulgarmente “ay no mames”, y me seguí.

Se empezó a reír, y me dijo, no, no soy un delincuente pero porque eres tan grosera y rompecorazones.
Y seguí caminando mientras insistió en que si me podía hablar y que le diera un minuto.

Ya estaba cerca de mi destino le dije, ok tienes de aquí a que llego a donde voy, tengo prisa.

Él asumió que era normal que los desconocidos me hablaran en la calle, para invitarme a salir o a platicar, le dije que eso no era normal y que no pasaba, que no tenía tiempo y no estaba interesada.

El muy descarado me acompañó hasta la puerta de mi destino, y gracias a Dios, se quedó ahí y no entró, obviamente avisé al personal del lugar sobre lo ocurrido, pero él ya no estaba.

El punto es, que nada da derecho a abordar alguien en contra de su voluntad, ser bonita o atractiva para alguien, no le da derecho a invitarte a salir.

Sé que se puede pensar, “me encanta, es ahora o nunca”, y ok puedes saludar, pero si es evidente que no es recíproco el sentimiento, lo mejor es respetar y retirarse.

Desafortunadamente el acoso lo vivimos todos, no hay que ser una top model, ni tener las medias ideales según los medios, o el vox populi, ni siquiera estar cerca de ello para atraer a alguien, ni mucho menos para que lleguen a violentar nuestra tranquilidad.

No soy una persona paranoica, y he seguido mi vida de forma normal, afortunadamente la mayoría de las personas aún tienen algo de sentido común, pero basta de acoso, no es bonito.

Prefiero un hombre decidido a uno que le pregunte primero a su mamá si está bien lo que pretende hacer, pero también no hay que pasarse de tarugo, o de vivo.

No tendría razón de ser, pero basta de vernos obligadas a alzar la voz para parar a los acosadores, en alguna forma.

Mujeres, sintámonos bellas como somos. Hombres admiren la belleza, pero respeten, sean hombres de verdad, la hombría no se obtiene por el género masculino, sino por los valores.

martes, 26 de mayo de 2015

Lo sexy de lo sexy

Hola a todos, bienvenidos a este nuevo espacio de realidad.

Primero que todo me presento, mi nombre es Sara Arellano, soy periodista de profesión, activista de corazón, pero de esas que actúan y proponen, no de las que solo dan un like en el face o un RT, ni de las que solo se quejan de la "porquería" en que vivimos, por ejemplo la corrupción.

Hoy, luego de una charla con una compañera de la primaria, que por casualidad encontré en un evento de prensa, me atreví a dar el gran paso de escribir sobre el tema, sin pena ni tapujos.

Sepan ustedes, me considero una chica hermosa, por dentro y por fuera, sobre todo por fuera, sí, soy vanidosa y poco modesta cuando se trata de presumir los atributos que tengo, como mi inteligencia y la gran belleza de mis ojos.

También sepan los que no me conocen, que tengo sobrepeso, y no soy alta, mi estatura apenas alcanza  un metro con 59 centímetros, y la báscula marca unos 70 kilogramos, en algún momento llegó a marcar más de 80, y jamás me ha importado ni ha sido un conflicto para considerarme bella.

Desafortunadamente, tampoco funcionó para no tener pareja en algún momento de mi vida que huía a las relaciones sentimentales.

Y la respuesta parece ser la seguridad que siempre he proyectado, sentirme bien conmigo, y claro, dejarme consentir por los piropos de amigas, amigos, colegas de trabajo y algún pretendiente o mi pareja.

Hace algunas décadas nos enseñaron los medios masivos que para ser "hot"o "sexy", era necesario tener 90-60-90 y más de 1.70 de estatura, en caso de ser mujer, y en caso de ser hombre, no menos de 1.90 y con grandes músculos y cuerpo de triángulo invertido.

¿De verdad esto es posible? No lo dudo, he conocido chicas sumamente delgadas, otras sumamente delgadas con apoyo de alguna cirugía estética de aumento de busto y nalgas para llegarle a la medida perfecta.

Pero ésta, por lo menos en México, no es la realidad, ni corresponde al grueso de la población.

Incluso, con mi corta estatura, me he dado cuenta que mi cabeza sobresale del grueso de las pasajeras en el sistema de transporte colectivo, cuando he tenido la oportunidad de usarlo, y ¿qué creen?, las estadísticas no mienten, la mayoría, y me atrevería decir que el 90 y no el 70%, tenemos kilos de más, y la más común es la obesidad abdominal, que puede ser padecida incluso por alguien que este en su rango de peso, y sólo el famoso in body lo dice con certeza.

"A ojo de buen cubero", les digo que casi la totalidad de las pasajeras tienen panza, menos del 1%  tendrían un abdomen plano, y menos aún uno tonificado.

Y por eso ¿las condenaríamos a la etiqueta de "fea" o "poco deseable"?, no lo creo.

Ahora, incluso con la filtración de imágenes, hemos sido testigos que ni las modelos o actrices más famosas y que viven de y para su físico son perfectas, algunas tienen celulitis, estrías, o piel suelta, y qué decir de las arrugas y las marcas del paso del tiempo.

Sigo sin comprender porqué abusar del Photoshop para mostrar una perfección irreal, inalcanzable, y que genera tendencias aspiracionales que sólo aumentan los casos de baja autoestima, en especial entre las mujeres.

Una cosa es que te quiten un grano rojo de la nariz que no es común que esté ahí, y que salió justo el día de la sesión de fotos, y una muy diferente que en la foto esté una persona que no es la modelo, cuando incluso la luz y los ángulos de la imagen pueden favorecer si el artista sabe usarlos.

Regresando un poco a mi egocentrismo, puedo confirmarles que aun con mi sobrepeso, más de uno me ha descrito como:
  • Hermosa
  • Preciosa
  • Muy sexy
  • Sensual
  • Guapisima
Y claro, otros más me han dicho, "estás guapísima, pero si bajaras unos kilos serías mucho más hermosa".

¿Y cómo no?, si estaría más cerca de la perfección o el concepto de belleza que los medios han construido en la cabeza de la gente.

Por otro lado ha cobrado relevancia el movimiento de las chicas curvie, que son reales y con carnita de donde agarrar.

Se han retomado fotos de las actrices más deseables de décadas anteriores, que no eran talla cero, sino mínimo de la 32 a la 36, y todos los hombres que respondieron esos posts sobre la belleza real, afirmaron preferirlas así.

Pero para una chica, nunca se es lo suficientemente delgada, y menos cuando vas a una tienda y en la etiqueta ves 9/EG o 32/EG, seguro piensas ¡OMG estoy EXTRA GORDA! Porque claro la G es de gorda.

Que cuando la chica en cuestión no sabe usar el espejo y ver la realidad puede terminar con problemas de bulimia o anorexia.

Sin embargo, tampoco hay que abusar de esto y terminar en la obesidad, pues recordemos que es una enfermedad que genera más enfermedades crónicas, y que no puede ni debe consentirse.

Sin embargo, debemos ser conscientes que cada cuerpo tiene una constitución especifica, y que la genética del mexicano tiene predisposición al sobrepeso, por lo que no está mal tener algo de carnita extra, siempre y cuando nuestra salud esté bien, hagamos algo de ejercicio diariamente, tomemos agua natural e incluyamos en la dieta frutas y vegetales.

La historia de la belleza inicio con las gordibuenas, ahora estamos de regreso, y esta vez para quedarnos.